Gastronomía como interfaz propone usar la comida como puente entre territorios urbanos que conviven pero no se integran. El proyecto plantea puestos gastronómicos en plazas y parques, atendidos por cocineros de barrios populares con platos típicos de sus países de origen. Estos puestos funcionan como nodos de encuentro que activan el espacio público, generan oportunidades económicas y visibilizan la diversidad cultural latinoamericana. El caso de estudio se sitúa entre Retiro y el Barrio Padre Mugica, como un modelo replicable en otras ciudades.